Desafíos
y perspectivas de la Terapia Floral,
por Eduardo H. Grecco
Se
le plantea a la Terapia Floral, para las próximas décadas
una serie de desafíos y perspectivas, un horizonte rico de
posibilidades de crecimiento.
La
tarea consiste hoy en prepararse para responder a las oportunidades
que se abren y las nuevas realidades con las que convivimos y las
que se avecinan.
Para
esto hay que ser capaces de imaginar los escenarios posibles que
tenemos enfrentar en el futuro y diseñar una estrategia de
trabajo para resolver las demandas que ellos nos plantean.
Desde
un puntos de vista operativo estas demandas pueden ordenarse en
cinco grupos a los cuales nos referiremos a continuación.
1.
Desafíos y perspectivas científicas
La
gran tarea en este punto que le cabe a la Terapia florales es, por
una parte, integrarse al campo de la ciencia y definir su espacio
de configuración propio y particular.
Esto
implica no solo situar la ubicación epistemológica
de la Terapia Floral sino, también, el desarrollo y explicitación
de los modelos y las teorías que sostienen su práctica.
La
realización de esta tarea tiene que ser fruto de un proceso
mancomunado de reflexión y producción común
a partir de la comprensión de los orígenes y surgimiento
de la Terapia Floral en el campo de las ciencias y del sentido de
su contribución al proceso evolutivo del conocimiento.
Para
lograr transformar en realidad esta aspiración sería
muy interesante el desarrollo de:
a) seminarios, encuentros y talleres sobre temas
que hagan a estas cuestiones;
b) la promoción de investigaciones interdisciplinarias
en programas específicos de trabajo
c) acercar “materia gris” de otras
disciplinas al campo floral, y
d) promover encuentros interdisciplinarios.
2.
Desafíos y perspectivas formativas
Otra
desafío importante y crucial es el poder generar una conciencia
de la necesidad de formación de terapeutas florales basada
en los planteos contenidos en el documento trabajo sobre “La
Formación del Terapeuta Floral”.
Una vez logrado consensos sobre este punto es necesario desplegar
un programa de Alta Capacitación de manera de formar recursos
humanos especializados en áreas de trabajo específicas
y promover seminarios interactivos de formadores para reflexionar
sobre las diferentes experiencias personales en este punto.
3.
Desafíos y perspectivas institucionales
El
desafío institucional mas importante, tal vez, sea que el
campo floral logre darse una organización capaz de ser forjadora
de terapeutas y ligadora de los terapeutas entre si, sin convertirse
en una estructura meramente administrativa.
El peligro de toda institucionalización es el ejercicio del
poder y el desvío de las organizaciones de su función
fundante. De manera que si un desafío cierto es dar al campo
floral una estructura organizativa no es menos cierto que se debe
evitar el peligro de transformarla en un resorte de “poder
no terapéutico”.
Este
proceso debe darse en el tiempo y acompañarse por la construcción
de espacios organizativos locales, nacionales y regionales dentro
de la misma red.
Del mismo modo hay que tomar en cuenta la labor de las instituciones
florales existentes y darles un espacio que respete su labor y su
experiencia, tal vez como que sean ellas las responsables directas
de conducir los procesos formativos de Terapeutas Florales.
También
otro desafío institucional es el referido a que esta estructura
debe ser pensada para terapeutas y esto obliga a darse una política
adecuada para el resto de los segmentos del campo floral, como preparadores,
distribuidores, editores, etc.
En
el documento sobre instituciones del campo floral se encuentran
contenidas las bases para dar respuesta a estos desafíos.
4.
Desafíos y perspectivas sociales
La
Terapia Floral debe tener un compromiso social, esto es, dar respuesta
a las necesidades de la comunidad en torno, primariamente, de la
salud pero, también, en otras áreas.
El
compromiso social es primordial para no transformar esta práctica
en un recurso solo para “elites”. Por el contrario hay
que fomentar el desarrollo de programas donde la Terapia Floral
de respuestas a las demandas sociales mayoritarias. Pero no se trata
este compromiso del despliegue de planes asistenciales y/o orientativos
sino de tener presente que el terapeuta floral es un agente activo
de cambio social y de defensa del bienestar y los derechos de la
comunidad.
5.
Desafíos y perspectivas éticas
Otra
cuestión importante es la vinculada a las premisas éticas
de la practica floral que mas allá de los cánones
usuales debe considerar sostenerse sobre los pilares de la sujeción
del terapeuta a la ley de la evolución y no interferir en
los caminos de cada paciente.
Esto
conlleva diferentes problemas como la cuestión de la formación
del terapeuta floral, los problemas de la libertad y la dependencia
en el proceso terapéutico, la transferencia, el respeto del
otro como persona, la dirección de la cura, entre otros.
Una cuestión para discutir es si es posible la generación
de un espacio desde donde se “juzgue la ética”
de los terapeutas, como una suerte de tribunal de “disciplina”.
No parece este el camino adecuado. Por el contrario, si se es consecuente
con las premisas de formación indicadas en el documento respectivo
la cuestión ética queda relacionada estrechamente
al proceso personal de descubrimiento de nuestra sombra y lo que
nutre nuestro deseo de ser terapeutas florales. Este es, tal vez,
el mayor mecanismo de seguridad que podríamos habilitar y
no una estructura de poder y administración.