Me gustaría
comentar algunos aspectos poco o nada difundidos de este gran evitador
que conocemos por Mimulus. El hecho de que en la psicología
contemporánea exista una personalidad (la evitadora) absolutamente
superponible a Mimulus resulta una gran ventaja, ya que podemos
disponer de mucho material científico para nuestro estudio.[1]
Confieso que
a raíz de estas indagaciones pude entender muchas de las
cosas que había visto a lo largo de mi experiencia como terapeuta
pero que no había podido situar en el contexto de lo que
yo creía que era el retrato de esta tipología.
Mimulus es una
persona muy emocional, excepcionalmente sensible, que verdaderamente
necesita y quiere relacionarse afectivamente con sus semejantes.
El problema es que anticipa y da por seguro la desaprobación,
la evaluación negativa de los demás. Se considera
absolutamente inadecuado, inepto, incapaz e inferior a los otros.
De hecho, es imposible encontrar un Mimulus profundo sin sentimiento
de inferioridad, por lo que la toma solidaria de Larch es algo que,
a mi modo de ver, deberíamos prescribirle siempre.
Como comentaba,
Mimulus anticipa el rechazo y experimenta un gran temor a la humillación,
al desprecio: “en cuanto me conozcan un poco se darán
cuenta de cómo soy. Mejor será no decir ni mostrar
nada”. Bajo este prisma, el contacto con la gente genera una
gran ansiedad que puede incluso precipitar en una fobia social.
Mimulus se mantiene
en una hipervigilancia constante, ya que los demás “lo
observan” y están seguramente “detectando sus
defectos y miserias”. Ni que decir tiene que este estado de
alerta constante, de desconfianza permanente, agota y fomenta la
falta de concentración de nuestro amigo, en una incesante
búsqueda de seguridad, de garantías. Como quiera que
sea se trata de una batalla perdida de antemano: ni la vida ni los
electrodomésticos tienen garantía ilimitada y universal.
La conclusión
de este drama es la evitación. La retracción activa,
(o aislamiento) que adopta el desgraciado Mimulus. Así, evitando
las situaciones que le generan ansiedad podrá sentirse más
seguro, o al menos nadie podrá humillarlo. Claro que la soledad
viene de la mano de la tristeza y la frustración se consolida.
Puede que le alivie algo el inventar fantasías en las que
es una persona amada, popular, altruista (incluso beatífica)
idolatrada por la sociedad. O bien un justiciero abanderado de los
más débiles donde acaba, al más puro estilo
Rambo, con toda la escoria de la sociedad. Detrás de todo
Mimulus puede haber bastante rabia y resentimiento hacía
los que lo han lastimado.
Pero no nos
engañemos, el aislamiento nunca lleva a nada positivo. Además,
al vivir en un medio social, Mimulus puede ser presionado por sus
familiares para que trabaje y se responsabilice más con las
situaciones que la vida cotidiana conlleva. Pero él está
dispuesto a renunciar a promociones laborales, empleos, relaciones
afectivas, con tal de no afrontar. Si los argumentos y excusas no
bastan seguramente aflorarán síntomas que garanticen
la evitación, ya que obviamente sería demasiado inhumano
obligar a alguien tan enfermo a la dura y competitiva realidad.
Entre las patologías
más frecuentes se podrían citar las siguientes, aunque
lo predominante sea la ansiedad en sus diversas manifestaciones:
fobias, ansiedad generalizada, crisis de pánico, depresiones,
úlceras, gastritis crónica, asma, psoriasis, etc.
El pesimismo
y la negatividad impregnan toda la vida de Mimulus, por lo que Gentian
es sin duda un aliado importante en la terapia. Otra característica
es la preocupación y efectivamente, su mente esta pre-ocupada:
literalmente ocupada por pensamientos anticipatorios que generalmente
tienen que ver con temores. Obviamente White Chestnut puede ayudar
a combatir parte de ese pensamiento circular y torturante que tan
bien conoce.
Veo a mi alrededor
que no pocos Mimulus “de campeonato” son etiquetados
de Water Violet. Esto seguramente viene dado por su tendencia al
aislamiento, introversión y evidente rigidez social. De hecho,
ambos pueden ser vistos desde fuera como rígidos, pero en
el primero se intuye una tensión que en el segundo no tiene
por qué estar. Pero ahí terminan las diferencias,
el aislamiento en Water Violet es pasivo (como en Clematis) y viene
dado por la falta de interés en las relaciones y los incentivos
que la sociedad ofrece. El aislamiento en Mimulus es eminentemente
activo ya que a diferencia de los anteriores, sí que le interesan
las cosas de la vida, pero debe evitar los peligros que acechan
más allá de su habitación: debe ocultarse y
esto es un hecho activo.
Las diferencias
esenciales entre uno y otro, se pueden ver en la siguiente tabla:
Hechas estas
matizaciones, conviene saber que la lección que según
Bach ha venido a aprender Mimulus en este día de escuela
es La Compasión.
Sin duda, después
del análisis de personalidad precedente, podemos deducir
que se trata de una lección eminentemente interpersonal y
tal vez, aunque sea arriesgado decirlo, puede que más simple
que otras, sobre todo si pensamos en las de Chicory, Agrimony, Scleranthus….
A mi modo de ver, no basta el sentir compasión por los demás
viendo su sufrimiento por la tele, sino que necesita vencer parte
de sus bloqueos y comprometerse activamente con los demás.
Para ello deberá superar parte de su timidez, salir de su
aislamiento, y tender una mano sincera, generosa y decidida hacia
los demás. Sólo así podrá Mimulus crecer
espiritualmente. Mimulus guttatus lo ayudará en este camino.
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[1] Por ejemplo se puede consultar Trastornos de la Personalidad
en la Vida Moderna. Theodore Millon y colaboradores. 2ª Ed.
Masson. Barcelona, 2006.